Publicado el 07-24-2008
Cotto defiende ante Margarito
Por RICARDO S.I. PONCE
Especial para Visión Latina
El puertorriqueño Miguel Cotto defenderá su corona welter de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) este sábado, 26 de julio, ante el mexicano Antonio Margarito.
La pelea, pactada a 12 asaltos, se efectuará en el Hotel MGM Grand de Las Vegas y será transmitida por pay-per-view.
Cotto, de 27 años de edad y con marca inmaculada de 32-0 y 26 nocauts, enfrentará a quien muchos piensan es el oponente más difícil de su carrera.
"Margarito es otro oponente que tengo de frente y al que tengo que derrotar. Para mí es igual que (Zab) Judah y (Shane) Mosley... mi trabajo es entrenar fuerte, estar en la mejor condición posible y subir a ganar", afirmó Cotto, quien estará realizando su quinta defensa de título en las 147 libras, luego de reinar en la división inferior (junior welter).
Por su parte, aunque viene de noquear al boricua Kermit Cintrón en una reyerta por el cinturón de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), Margarito subirá como retador ya que renunció a la faja para enfrentar a Cotto.
"Va a ser una gran pelea... soy un peleador que se para a tirar golpes, a meter presión", afirmó Margarito, quien supera al campeón mundial en estatura (5'-11" a 5'-7") y alcance (73 a 67 pulgadas).
De 30 años de edad y marca de 36-5 (26 nocauts), Margarito busca un triunfo que le permita colocarse a las puertas de los millones.
"Esta es la pelea más grande en mi carrera y estoy ansioso ya de subir al ring", señaló el retador. "Ganando esta pelea voy a tener mi consagración como peleador".
Según anunció preliminarmente la Comisión de Boxeo de Nevada, los experimentados Dave Moretti, Jerry Roth y Glen Hamada serán los jueces de la reyerta, mientras que Kenny Bayless será el tercer hombre sobre el ring.
Nuevo capítulo de una vieja rivalidad
No hay armamentos bélicos ni escudos protectores, pero ambos están investidos de bravura, potencia y pasión, llevando al mínimo la posibilidad de que se produzca un fiasco sobre el entarimado del Hotel MGM Grand en Las Vegas.
Es simple: Miguel Cotto y Antonio Margarito no viven del cuento ni son actores del ring, al estilo Floyd Mayweather - un fanfarrón que ha hecho fortuna del 'bla, bla, bla' y de unas piernas de velocista en un deporte de combate -, sino gladiadores reales que no dan marcha atrás y, a los puños, parecen jugarse la vida en cada segundo.
"Todos los mexicanos estamos dispuestos a dejar el corazón encima del ring, pero también creo que Cotto es uno de ellos", dijo Antonio Margarito, nativo de Tijuana.
"Yo no me rajo, yo me muero encima del ring", aclaró.
Estará en juego el cinturón welter de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) pero, a decir verdad, el mismo ha quedado al margen de lo que representa y promete este encuentro de guerreros.
Es como si tuviesen una perversa fascinación por la violencia. Esa frase del 'toma y dame', con la que se describe esta primitiva actividad, cobra tremenda vigencia con esta bestial dupleta.
A menos que alguno de ellos tenga cartas escondidas bajo la manga, habrá muchos riesgos en la reyerta. Graves, por cierto. Después de todo, el ring suele ser un campo de concentración para estos guerreros: Miguel ha vendido cara sus victorias, incluso escupiendo sangre y besando la lona; Antonio es una locomotora y no hay forma de que corra en retroceso aunque esté malamente cortado.
"La pelea la llamaron 'La Batalla' y eso es lo que va a haber sobre el ring, ya que se van a enfrentar dos guerreros", dice el boricua Cotto, con la frialdad que le distingue.
Para rematar, quiéranlo o no los protagonistas, este encuentro es una secuela de una rivalidad entre mexicanos y puertorriqueños en el boxeo.
Desde que Wilfredo Gómez hizo pedazos a Carlos Zárate en 1978, pisoteando el orgullo de los aztecas, esto no se detiene. Luego, tres años más tarde, los mexicanos se sintieron reivindicados por Salvador Sánchez, quien a su vez le dio al "Bazooka" puertorriqueño unas avanzadas lecciones de golpeo y boxeo, por llamarle de algún modo a su monstruosidad.
Desde entonces, ambas naciones se han golpeado las mejillas de parte y parte: Gómez-Pintor, Chávez-Rosario, Chávez-Camacho, Trinidad-Campas, Trinidad-De la Hoya y Trinidad-Vargas, por mencionar algunas.
O sea, hay viejos odios entre estos países, de-portivamete hablando, por lo que Cotto y Margarito no pueden librarse de cargar el peso de las exigencias de sus paisanos.