09-08-2008 | Noticias del Condado de Polk y la Florida Central
CLIMA  

Publicado el 07-24-2008
Altagracia Lobato Jamás ha Vuelto a Vivir un Día

Por BARBRA HERNÁNDEZ
Voz Latina

Ocala/Gainesville - Altagracia Lobato jamás ha vuelto a vivir un día como el 15 de enero de 1994. Aquel día, Lobato, una trabajadora agrícola, y su marido desempeñaban sus labores de recogido de repollo en una finca cuando los sorprendió un rocío de químicos.

"Andábamos cortando el repollo y pasó la avioneta esprayándonos. Todo el pesticida se vino hacia nosotros. No nos avisaron", dijo Lobato, recordando que nadie en aquella finca le indicó que habría un riego de pesticida aquel día. "Mi esposo, como es el que estaba más expuesto al aire, fue el que recibió todo el químico".

Lo que aquella tarde inició como una picazón y un ardor en la piel de su marido se volvió un forro de ronchas coloradas sobre todo su cuerpo a la mañana siguiente. Tras meses de pomadas, exámenes de laboratorio y un diagnóstico errado de "VIH o leucemia", éste recurrió a un médico especialista que descubrió rastros de pesticida en su piel.

"El doctor le dijo que era por el químico que estaba usando. Le dijo mi esposo, 'Yo no ando usando ningún químico'", recordó Lobato, quien ahora trabaja como voluntaria con la Asociación Campesina de la Florida.

Su marido se recuperó con un tratamiento de medicamentos orales, pero aquella experiencia no se mantiene distante en el recuerdo de Lobato. Catorce años después del incidente, ésta asegura seguir observando incidentes similares entre otros obreros agrícolas de la Florida.



Del campo a la casa

A golpe del amanecer, miles de trabajadores agrícolas se apuran cada día a los campos a recolectar frutos y tender cultivos para llevar el sustento a sus hogares. Pero muchas veces es más que un sueldo lo que llevan consigo a la mesa.

Cada año en los Estados Unidos se documentan miles de incidentes de enfermedad y envenenamiento entre trabajadores agrícolas por exposición a pesticidas en los campos. Y esos no son todos.

El temor a represalias y, en ocasiones, a una deportaciones, provoca que muchos obreros silencien sus preocupaciones y continúen arriesgando su salud y la de sus familias en pos de trabajo.

Mientras, algunas autoridades gubernamentales y grupos de apoyo a trabajadores persiguen esfuerzos para motivar a los trabajadores a que hagan valer sus derechos y salud.



Expuestos

El Departamento de Salud de Florida define los pesticidas como químicos utilizados para eliminar plagas de lugares como huertos y fincas. Estos son empleados especialmente para promover cosechas más grandes y duraderas.

El riesgo de envenenamiento por pesticidas, según la agencia, es mínimo si se siguen las advertencias incluidas en las etiquetas de los químicos. No obstante, cuando una persona entra en contacto con estos - ya sea por inhalación, ingestión o contacto corporal -, los efectos pueden ser devastadores.

Irritaciones, dolores en distintas partes del cuerpo, mareos, problemas estomacales ampollas en la piel y, a largo plazo, cáncer y defectos de nacimiento, figuran en la extensa lista de síntomas y enfermedades que pueden afectar a personas que han estado expuestas a pesticidas.

Aunque no se sabe a ciencia cierta a qué nivel, los trabajadores agrícolas figuran entre los principales grupos con riesgo de intoxicación por pesticidas.

"Datos de la vigilancia de exposición a pesticidas del Departamento de Salud indican que los trabajadores de las fincas pertenecen a uno de los grupos de alto riesgo, pero como no se reportan todos los casos de exposición a pesticidas entre este grupo de trabajadores, no podemos con certidumbre estimar el riesgo de exposición", indicó en comunicación electrónica Rosanna Barrett, coordinadora del Programa de Prevención y Vigilancia de Exposición a Pesticidas del departamento. Además, agregó Barrett, frecuentemente es difícil para el programa documentar incidentes, dado que muchos trabajadores emigran de un lugar de trabajo a otro.

La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) estima que cada año en los Estados Unidos se registran entre 10 y 20 mil envenenamientos por pesticidas diagnosticados por doctores entre los estimados 3,380,000 trabajadores agrícolas del país, según cita el Centro para el Control de las Enfermedades.

En lo que va de año, en la Florida se han reportado 290 incidentes de exposición a pesticidas al programa que coordina Barrett, aunque esta dijo que no se han analizado los datos para determinar cuantos involucran a obreros agrícolas.

Datos recopilados por el Departamento de Salud de la Florida entre 1998 y 2005, no obstante, revelan que este fue el grupo laboral donde más incidentes de envenenamiento por exposición a pesticidas se registraron en ese periodo, seguido por trabajadores de oficinas y trabajadores de plantas empacadoras.



Silencio en los campos

El estatuto federal conocido como Normas para la Protección del Trabajador Agrícola (WPS) busca proteger a los obreros de los riesgos de exponerse a pesticidas.

Sonia Cotto-Febo coordina los esfuerzos para educar sobre este programa en la Florida.

"Lo que pretende el WPS es proveer información sobre seguridad con pesticidas a los trabajadores agrícolas", dijo Cotto-Febo.

El WPS exige a los empleadores agrícolas o patronos que hayan aplicado pesticidas agrícolas en los últimos 30 días en el campo de trabajo, que entrenen a sus empleados antes del sexto día de trabajo de estos, o que se aseguren que los mismos hayan sido adiestrados acerca de los peligros de interacción con los químicos en los últimos cinco años.

Entre otras cosas, el reglamento también ordena que los patronos tengan disponible y accesible un área de información con boletines sobre pesticidas y un área de descontaminación con suficientes materiales de agua, jabón y toalla por 30 días después de la aplicación de un pesticida.

El patrón también tiene la obligación de asegurar transportación en caso de que uno de sus obreros sufra una emergencia médica asociada al contacto con estos químicos.

El cumplimiento de dichas normas es fiscalizado por la Oficina de Monitoreo de Cumplimiento, que es administrada bajo el Departamento de Agricultura y Servicios al Consumidor de la Florida.

El año pasado, el estado registró el número más alto de inspecciones y fiscalización en el país, con 996 inspecciones y 130 avisos emitidos por violaciones asociadas al WPS, según un informe de EPA.

Ese número pudiese haber sido aún más alto, si no fuese porque muchos de estos incidentes pasan 'desapercibidos', sin nadie que los reporte.

El llevar una cuenta acertada del número de incidentes de exposición a pesticidas o violaciones al WPS se ve afectado por numerosos factores, dijo Cotto-Febo.

Entre estos mencionó la barrera del idioma - ya que hay obreros de países hispanos que hablan idiomas indígenas en vez de español -, la falta de información, el carácter migratorio de los trabajadores, pero, mayor aún, el miedo que acosa a muchos empleados a la hora de querellarse.

"(Los obreros) casi siempre son renuentes. Sí expresan curiosidad, pero muchas veces sentimos que por temor no están hablando todo lo que les ocurre", dijo Cotto-Febo. "Ellos sienten el temor de que el empleador les va a llamar a inmigración, temor a represalias".

Al menos así lo evidencia el récord de llamadas de Rafael Pérez, quien recibe y coordina querellas a nivel estatal desde la Oficina de Monitoreo de Cumplimiento.

En lo que va de año, Pérez ha atendido unas 350 llamadas de personas reportando incidentes de exposición a pesticidas. Si cinco han sido de trabajadores agrícolas, dijo, es mucho.

"El trabajador migrante es bien móvil o teme comunicarse con una persona que representa el gobierno. Una llamada directa de una querella en una finca es bien rara. Es bien raro que un trabajador de otro país que esté en este país (llame y me diga) 'Me obligaron a meterme en esta área antes de que el tiempo de (aplicación) del pesticida expirara", dijo Pérez.

Para organizaciones como la Asociación Campesina de la Florida, ese temor tiene raíces muy profundas.



Un 'gran' problema

Desde 1983, la Asociación Campesina ha abogado por los derechos de trabajadores agrícolas en el estado. Muchos de sus miembros, también obreros, han conocido de cerca el problema de trabajar rodeados de pesticidas.

Según Elvira Carvajal, una coordinadora en la asociación, el problema de los campesinos exponiéndose a químicos se complica porque algunos patronos no siguen leyes como la WPS al pie de la letra.

"Es muy grande. Es muy preocupante porque nosotros lo que buscamos es que los trabajadores estén protegidos por el empleador y no es así", dijo Carvajal. "Los exponen de una manera que a veces nos da rabia. Ponen a (aplicar pesticida) a gente que ni siquiera sabe leer".

Con frecuencia, dijo, estos obreros se ven hostigados por sus empleadores si buscan protección.

"Los despiden enseguida. Las personas que no tienen documentos aguantan horrores y cuando tienen alguno que tiene documentos, le hacen la vida de cuadritos hasta que sale del trabajo", dijo. "Nos están esprayando a nosotros como una plaga más. Ellos cuidan sus intereses, pero no cuidan a la gente cuando por sus personas están recibiendo sus ganancias".

Incidentes así, explicó Cotto-Febo, con frecuencia son difíciles de rastrear.

"Muchas veces… no tenemos forma de certificar ese conocimiento", dijo Cotto-Febo.

No obstante, enfatizó, el reglamento WPS prohíbe a cualquier patrón a tomar represalias contra cualquier empleado que intente reportar un incidente.

Tanto para la agencia como para la asociación, el problema más grave es que los trabajadores terminan pagando con su salud, y las de sus familiares.

"Los niños que vienen a recoger en los centros de cuidado, cómo tienen sus uñitas de los pies con hongo, y ronchas en la piel porque los papás vienen directo del trabajo, los abrazan y traen pesticidas en su ropa", dijo Carvajal.

Estudios demuestran que los niños de trabajadores agrícolas tienen mayores niveles de exposición a pesticidas que aquellos cuyos padres no se desempeñan en la agricultura.

Un estudio en Oregón, por ejemplo, halló rastros de pesticidas en las manos de hijos de obreros agrícolas, entre recién nacidos a 6 años. En exámenes de coordinación y memoria, realizados como parte de los estudios, los hijos de trabajadores obtuvieron resultados más bajos que aquellos de padres que no eran campesinos.

"La lealtad de conservar el trabajo es lo más importante para ellos. No entienden el peligro de bregar con los pesticidas", dijo Cotto-Febo. "Ellos están dispuestos a sacrificar quizás hasta su salud por conservar su trabajo. Es bien válido su pensar pero, lamentablemente, llega un punto de que sin salud no podemos trabajar".

Modificado: 07-24-2008
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